lunes, 5 de abril de 2010

A mí no me gusta la Nocilla


Nocilla dream, novela a la que algunos etiquetan como indie, ha resultado ser un enorme bluf. Después de leer críticas como "es una de las apuestas narrativas más arriesgadas de los útimos años" o “un libro lleno de aciertos, de páginas memorables, de detalles deliciosos que de ninguna manera debiera pasar desapercibido” he de reconocer que me había picado el gusanillo de la curiosidad. ¡Aix! Craso error.

Llevo 217 páginas de novela inconexa, hecha a base de extractos frikis cogidos de aquí y de allá sin ningún tipo de lógica, entremezclados con historias absurdas que el autor pretende convertir en novela collage. No sé, una auténtica ida de olla que consigue aburrir al lector que con curiosidad se plantea la lectura de este libro (como yo). Entre sus páginas encontraréis
una carretera en el desierto de 418 kilómetros en la que sólo hay un árbol -un álamo para ser exactos- en el que cuelgan varios pares de zapatos; también aparecen cuatro chicas rubias surferas, un adorador de Borges, una gasolinera en el desierto de Albacete, una prostituta que se pinta las uñas de los pies en un porche, una maleta llena de fotos de rostros, alguien que hace cuadros con chicles, micronaciones surrealistas... No sé, yo no entiendo nada de este libro. Quizás es que no haya nada que entender, que también puede ser.


Total, que decepción absoluta y, por supuesto, ya os digo ahora que la trilogía "Nocilla" se va a quedar en un mero ejemplar que cogerá polvo escondido en mi librería.

Para que veais alguno de los extractos frikis de los que os hablo, he aquí una frase escogida al azar en la página 132:

"...En efecto, en su afán por no perder un quimérico espíritu americano, Jeevan ha cargado las tintas, y las tramas, más que historias ilustradas parecen teoremas desarrollados a base de concatenaciones silogísticas tan maquínicas que incluso cuando la historia se relaja y suelta amarras, más que proliferar a un plano fantástico se aprecia claramente que la máquina de narrar se ha estropeado para siempre; como cuando un motor suelta su último suspiro y entra en la esfera del sueño, sí, pero del sueño eterno..."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Otra crítica al respecto:

"Tras leer este texto usted habrá experimentado la petulancia del autor resuelta en un manojo de harapos pasados por una turmix y servidos en plato de plástico no reciclable."

Ignacio Foix-Salat, El Hilo de La Tinta

Ridícula dijo...

Te recomiendo "Corazón de tinta" de Cornelia Funke. Y no, no creo que seas demasiado mayor para leer una buena historia...