jueves, 8 de octubre de 2009

La sinfonía que nunca debió descubrirse


El argumento de esta novela suena apetitoso.

El mundo de la música clásica se revoluciona cuando el prestigioso director de orquesta Roland Thomas interpreta, en un concierto privado, la supuesta reconstrucción del primer movimiento de la Décima Sinfonía de Beethoven. Uno de los invitados al acontecimiento, el joven musicólogo Daniel Paniagua, sospecha al escuchar una música tan sublime y le asaltan las dudas: ¿Y si la partitura original de Beethoven de la Décima existiera y hubiera llegado a manos de Thomas? Tras un cruento asesinato, comienza una peligrosa carrera contrarreloj en la que el protagonista tiene que enfrentarse a influyentes grupos de poder, oscuros hombres de negocios o, incluso, descendientes de Napoleón, que pelean por hacerse con el llamado ‘Santo Grial‘ de la música clásica.

Pero después de leerla, yo la calificaría como una novelita sin complicaciones ni florituras, de ésas para leer en el metro y sin esperar mucho. Gelinek se recrea, para mi gusto demasiado, en sus amplios conocimientos musicales, muy técnicos para los que no somos músicos, y bastante a menudo, llegando a ser un poco cansino.

La décima sinfonía podría definirse como una especie de thriller musical. Un asesinato predecible, un musicólogo por protagonista, y unas deducciones muy poco creíbles son la base de una trama correcta, pero con poca credibilidad, más bien insulsa. Además, algunos personajes que parece que van a ser importantes para el desarrollo de la acción desaparecen de repente, sin que nada más se sepa de ellos.

Para acabar, y dado que La décima sinfonía está basada en la figura de Ludwig van Beethoven, acabaré con una de sus frases más célebres:

"Plaudite, amici, comedia finita est."


Como viene siendo habitual, he aquí el primer párrafo de la novela, por si os entra el gusanillo.


Almería, verano de 1980

Un Mercedes-Benz 450 SL de color blanco, con el motor ronroneante, llevaba detenido diez minutos en segunda fila, a unos metros de la oficina principal del Banco de Andalucía de Mojácar. Al volante, con gafas de sol y un delicado vestido de lino verde sin mangas, que se transparentaba ligeramente a contraluz, se hallaba sentada una mujer rubia con tal aspecto de estrella de Hollywood que ya se había visto obligada a defraudar a varios lugareños que se habían acercado a solicitarle un autógrafo, asegurándoles que no solo no era Jane Fonda —ni Farrah Fawcett, la otra diva con quien la habían confundido— sino que ni siquiera se dedicaba al séptimo arte. Su glamoroso aspecto se debía sobre todo a su pose felina y a lo endiabladamente bien que le sentaba aquel vaporoso vestido, a través del cual emergía majestuoso un largo y blanco cuello de garza. La mujer entretenía la espera escuchando «Take Five», el legendario tema del cuarteto de jazz de Dave Brubeck en el que Paul Desmond, el saxo alto, exponía la pegadiza y sinuosa melodía con tanta elegancia que el oyente tenía la sensación de que le estaban sirviendo una especie de Martini sonoro.

6 comentarios:

Agustina dijo...

Si la novela es tan floja, ¿como es que en Holanda le han dado 4 estrellas en Crimezone y en Alemania ha recibido tan buenas críticas?
¿Sabe la bloguera que la novela ha sido traducida a más de 20 idiomas?
¿Por qué se dicen tantas tonterías en los blogs? ¿Y por qué esas bobadas salen gratis?
¿Será porque no van firmadas?

Pablo dijo...

Agustina, la crítica en Crimezone es una única opinión, igual que la que se ha recogido en este blog.

Que una novela haya sido traducida a varios idiomas no siempre es sinónimo de calidad y, desgraciadamente, hay demasiados ejemplos de ello.

Yo no he leído esta novela, pero sí "El violín del diablo" del mismo autor y, sinceramente, lo elegí por razones como las que comentas. Conocía la buena acogida que tuvo "La Décima Sinfonía" y cuando ví "El violín del diablo" no pude sino comprarlo, ya que soy violinista y me llamó la sinopsis.

Pues bien, creo que "asesinato predecible" y "trama más bien insulsa" son perfectamente aplicables a la segunda novela del autor.

Se podría decir que el autor que firma como Joseph Gelinek tiene un estilo propio: novelas supuestamente detectivescas relacionadas con la música.

Y, por favor, que se respete la opinión personal de gente que ha pagado dinero por un libro, ha dedicado tiempo a leerlo y tiene a bien ofrecer su opinón a los demás. Quizás a más de uno le libraría de una lectura totalmente prescindible.

Babs dijo...

Agustina, querida amiga, la esencia de un blog es la de que cada persona como individuo pueda dar su humilde opinión sobre cualquier cosa. En este caso, como lectora acérrima que soy, he decidido dar mi opinión sobre los distintos libros que caen en mis manos. Las opiniones no tienen porqué ser compartidas por todo el mundo. ¿Ha oído la expresión "nunca llueve a gusto de todos"?

Lo dicho, no tenemos por qué coincidir en gustos novelescos. Pero tal y como yo respeto su opinión, respete usted la mía.

Pablo, desconozco qué es Crimezone, pero entiendo que también hace una crítica sobre este libro ¿no? ¿Coincidimos en algo?

Veo que te has leído el segundo libro de este escritor, El violín del diablo, y por lo que comentas, no dista mucho de este primero. No te preocupes, no me voy a leer. Con uno he tenido más que suficiente...

Silviacas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silviacas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silviacas dijo...

Perdona Bab pero había puesto dos comentarios y lo he resumido en uno.

"¡Qué falta de respeto tachar de bobada la opinión de otro! No entiendo esta agresividad ¿Será porque agredir anónimamente es gratis? Gracias Babs, no sólo viertes tu opinión, sino que además haces un análisis del porqué suficientemente sustentado.